18 de abril de 2008

LAS CRONICAS DE UN ASUNTO CASI OLVIDADO. Parte 4.

CAPITULO II: Año 711, mes de mayo.




“En nombre del Señor de Dios sólo hay un Dios sabio no hay otro parecido a Dios”.

Táric repetía mentalmente como un mantra una y otra vez esa frase. Para darse ánimo, para alejar los temores, para infundirse valor. Para apartar de su mente la angustia de la espera. Miraba impaciente al horizonte desde hacía cuatro días, esperando en aquella playa. Al fondo podía ver como una sombra, la otra orilla. Las costas de la Bética se recortaban oscuras, a la luz de la madrugada, como oscuro había sido el destino del Reino desde la muerte de Witiza , Rey de Spania, Rey de los Godos.
Sostenía en su mano una moneda orlada con el mismo lema: era la moneda que le había hecho llegar un mes antes su cuñado el obispo Oppas desde Ispali . Nada más, sólo una moneda, esa era la señal que acordaron cuando sellaron su pacto con los hijos de Witiza. Ahora esperaba a que amainase el viento de levante, que coronaba las aguas del mar con penachos de espuma blanca, para poder cruzar. Muchas otras monedas como aquella habrían ido ya a parar a las ávidas bolsas de los navegantes de Gades , los únicos que podían pasar un ejército al otro lado. Su flota de bajeles y barcazas hacía de aquellos comerciantes los verdaderos dueños de las llaves del Estrecho. Así había sido siempre desde tiempo inmemorial. Así fue durante el largo Imperio de Roma, lo fue antes y continuaría siendo de este modo mucho después.
Esa misma tarde, casi al anochecer, doscientos hombres a caballo, una thiufa de godos de su guardia personal, asegurarían una cabeza de playa casi al pie del peñón de Calpe , estableciendo un campamento y empezando el pillaje de los alrededores, sobre todo con el objetivo de conseguir más monturas, difíciles de llevar por mar. Una fina llovizna caía sobre la zona cuando este primer contingente de jinetes cabelludos empezó a atacar las aldeas y villas de la zona, evitando las poblaciones mayores y por ello encontrando muy poca resistencia. El resto, hasta siete mil, serían transportados en oleadas durante los siguientes dos días, protegidos ya desde la otra orilla en su expuesto desembarco. Un millar de esos guerreros, eran mauri paganos de las montañas de la zona sur de Tingitania. Con los cabecillas de aquellos le fue conveniente a Táric ratificar de nuevo pactos que dejasen la provincia a salvo de depredaciones y sus espaldas cubiertas hasta el regreso. El pago por los mercenarios y su participación en el esperado botín, fueron también parte del acuerdo, ventajoso para todos, pues Táric Dux godo de Tingitania necesitaba de esos refuerzos para acometer a los enemigos de su partido en la Península.

[1] Táric pudo ser gobernador godo de la Provincia Tingitana (en el actual norte de Marruecos) y no un jefe bereber.
[2] Witiza fue el penúltimo rey visigodo, a su muerte en 710, le sucedió Róderic (Don Rodrigo), elegido por un grupo de nobles y con el apoyo de la jerarquía eclesiástica, en lugar del hijo de aquel, Agila que se proclamaría asimismo Rey en la Tarraconense.
[3] Ispali es el nombre visigodo de Sevilla, que con anterioridad fue la Hispalis romana.
[4] Gades es la actual Cádiz.
[5] Cuerpo de ejercito godo.
[6] Al peñón de Calpe se le denomina hoy en día Peñón de Gibraltar, en honor precisamente de Táric.

*Si lo deseas, puedes leer por orden de aparición las partes anteriores publicadas de la novela, seleccionando "Las crónicas de un asunto casi olvidado" bajo el epígrafe TEMAS TRATADOS de la barra lateral izquierda.


(continuará... el viernes 25 de abril)

2 comentarios:

salvajuan fernandez dijo...

Es la primera vez que veo escrito "Táric". El artículo está muy bien. Chaíto.

HPR dijo...

De alguna manera había que escribirlo si Táric, fuese quién fuese (si es que fue),no fue el Tariq que se supone.Me costó decirlo y lo mismo, más adelante, verás que pasa con otros personajes como Don Rodrigo y Don Opas.Me alegro de que te vaya gustando. Un saludo,