14 de febrero de 2008

Epidemias y palabras: la peste y la Teoría de Cohn.

Las palabras, como casi todo el mundo sabe –y los filólogos mejor que nadie- pueden ser una enorme fuente de información histórica. Existe una en concreto, que nos habla muy claro, que es casi igual en muchos idiomas, y que tiene un origen relativamente reciente en nuestro acervo lingüístico. Me refiero a la palabra CUARENTENA, a su significado médico. Su origen nos revela que los verdaderos vencedores en la lucha contra las epidemias de peste que periódicamente iban asolando las poblaciones europeas, no fueron finalmente los médicos, sino esta vez los gobernantes. Algunos, de vez en cuando, toman decisiones acertadas, sin que esto sirva de precedente, claro. Debemos citar pues, el nombre de Bernabo de Reggio, que en la Venecia de 1.374 emitió un decreto que imponía un periodo de observación y aislamiento, que finalmente acabó siendo de cuarenta días, a los tripulantes de las embarcaciones y a aquellos ciudadanos, que de algún modo hubieran podido estar en contacto con la enfermedad, antes de permitir su entrada en la ciudad. Esta decisión administrativa, siguiendo los consejos de algunos médicos preclaros como Guilielmus Varignana, fue el primer paso para erradicar finalmente estas terribles epidemias que periódicamente diezmaban la población del Continente. Vinieron de la mano de la prevención y del sentido común, aunque no fueron sin embargo una innovación, pues tienen su precedente claro en el aislamiento al que eran sometidos los enfermos de lepra en las leproserías medievales.
Pero cuando decimos peste, ¿de qué mal estamos hablando? La oscura palabra PESTE, que finalmente nos trajo de la mano la clarísima CUARENTENA, es en sí un vocablo que nos dice más bien poco, en cuanto a que no nos da información concreta sobre la exacta naturaleza de la enfermedad. Existen desde la Antigüedad frecuentes referencias a estas epidemias, ya sea en la Roma republicana, en tiempos del emperador bizantino Justiniano, o en diversos periodos de crisis del Reino Visigodo de Toledo. Pero es sobre todo en la Edad Media, a partir del siglo XIV cuando las oleadas de la denominada peste negra adquieren una extensión y una virulencia inusitada, que amenaza con exterminar a casi todo la población. Y así como llegó la peste, emboscada en los barcos, se fue, desapareciendo silenciosamente hacia finales del siglo XVII.Todos estamos seguros de saber hoy en día, desde que en 1.894 el Dr. Yersin aisló el bacilo de la peste bubónica en Hong-Kong y lo relacionó con la peste negra, que la peste medieval era principalmente la peste bubónica y que era una enfermedad transmitida por las pulgas de las ratas. Sin embargo, en 2.002 Samuel Cohn publicó un artículo - The Black Death: End of the Paradigm?- en el que pone en duda que pueda tratarse de la misma enfermedad. Revisando exhaustivamente la documentación existente, apunta que la enfermedad medieval se transmitía en condiciones climáticas que no permitían la supervivencia de las pulgas de las ratas y que ni los síntomas, ni su patrón de transmisión, ni la velocidad con que llegó a extenderse, son los mismos en ambas. La peste negra sería, según el Profesor Cohn, una enfermedad de origen desconocido, posiblemente causada por mutaciones de diferentes virus de transmisión humana y que finalmente desapareció gracias a un mecanismo que nos ha protegido a lo largo del tiempo y que no es otro que la inmunidad, la resistencia que nuestro organismo desarrolló hacia la infección. De todos modos, de ser esto cierto quedamos a oscuras, en cuanto a saber que fue exactamente la peste, pero obtenemos una clave para entender como la humanidad se adapta y puede vencer otras pestes presentes y las que estén por venir.

Para saber más y mejor:
*
Samuel Cohn, The Black Death: End of the Paradigm?

*Revista chilena de infectología,
http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0716-10182003020200039&script=sci_arttext

*Historia de la sanidad en los puertos marítimos, http://www.semm.org/webtema1/ap04.htm

3 comentarios:

Minerva dijo...

Nada está dicho del todo, respecto a esta supuesta diferencia entre peste negra y bubónica, supongo que el tiempo y las investigaciones seguirán para dar una última palabra al respecto.

Un saludo!

Laura dijo...

Muy interesante el tema que se propone, la peste causó grandes estragos en la población mediaval. La verdad es que me parece peculiar que después de tanto tiempo se plantee la cuestión de que la peste bubónica y la negra no son la misma enfermedad. Como dice Minerva nada está cerrado, tendremos que esperar a que se publique algo más sobre esta cuestión.
Felicidades por el post.
Un saludo!

HPR dijo...

Hola Minerva y Laura. Muchas gracias por vuestra intervención. Sólo deciros que esta teoría de Samuel Cohn, tuve la oportunidad de descubrirla en un reportaje del History Channel (creo) y personalmente la vi muy documentada y respaldada por un trabajo muy serio de investigación. A mi me fascinó. De hecho todos estos asuntos históricos poco claros me encantan y es lo mejor que tiene la Historia como disciplina, que nunca nada está cerrado y explicaciones que parecen clarísimas y aceptadas por todos, pues de repente son cuestionadas.