9 de marzo de 2008

Guerras asimétricas, los rebeldes chechenos vs Rusia. La batalla de Grozny.


El desafío que desde el año 1.994 mantienen los rebeldes chechenos contra Rusia es uno de los más destacados conflictos asimétricos de la Edad Contemporánea. Todo y que la resistencia de los chechenos a la dominación rusa tiene unas raíces ancestrales, en ese momento, al igual que sucedía en la propia Rusia, la privatización de la economía soviética en Chechenia tiene lugar mediante el acuerdo de grupos de influencia, donde se dan la mano militares, oligarcas y grupos mafiosos, que luchan por apoderarse del patrimonio del estado soviético. No ha de extrañar que ahora, la propia proclamación de independencia de la república caucásica se circunscriba en este escenario. Chechenia se encuentra en un punto de confluencia de carreteras, oleoductos y vías férreas y sus nuevos dirigentes, relacionados estrechamente con las mafias locales, hacen suculentos negocios cooperando con los mafiosos rusos en el tráfico de heroína, convirtiendo el aeropuerto de Grozny en centro del contrabando mundial de esa droga. Asimismo la nueva República Chechena se convierte en un centro de lavado de dinero que aprovechan los dirigentes rusos para saquear los fondos de la Federación. El petróleo, fue también objeto de reparto entre dirigentes chechenos y rusos, hasta que un momento dado hubo un gran desacuerdo y el Estado Ruso decidió actuar para devolver Chechenia al redil de la Federación Rusa. Ese año 1.994 el presidente ruso Boris Yeltsin tomó la decisión de invadir la república secesionista, sin embargo, contra lo que se podía esperar a la vista de la diferencia de potencial militar entre los contendientes en liza, la primera guerra chechena fue un desastre para Rusia y concretamente la batalla por el control de la capital, Grozny, una de las mayores ejemplos sobre el terreno de confrontaciones asimétricas de la Historia.

EL ESCENARIO:
La ciudad de Grozny fue fundada en 1.818 por los invasores rusos y tiene su origen en un fuerte militar para controlar el territorio. Es una ciudad típica según los estándares de la URSS, con edificios altos, polígonos industriales y grandes avenidas. Los rebeldes chechenos contaron con la complicidad de las autoridades locales y prepararon la ciudad para una larga resistencia, conociendo de antemano los métodos de asalto rusos, no en vano, la mayoría de sus oficiales eran ex-militares soviéticos y buenos conocedores de las tácticas rusas de asalto a poblaciones urbanas. Los rebeldes idearon utilizar las estructuras urbanas como posiciones defensivas, modificándoles para protegerse de los atacantes. Barraron las puertas y ventanas de los primeros pisos, dejaron vacías las plantas superiores y usaron los sótanos para almacenar suministros y cubrir sus movimientos.

LOS CONTENDIENTES Y SUS TACTICAS:
Los chechenos son un pueblo montañés de organización clánica, de religión mayoritariamente islámica. Divididos como pueblo, sin ejército, no podían contar en total con más 15.000 hombres, y tan sólo un máximo de 3.000 a la vez en la ciudad, ya que muchos eran luchares a tiempo parcial que entraban en combate para días después retirarse a sus aldeas en las montañas. Tampoco disponían de demasiados suministros ni municiones. Así pues, no se hacían ilusiones en cuanto a poder vencer al ejército ruso en una batalla convencional y se concentraron en un objetivo muy concreto: resistir e infligir a su enemigo las mayores bajas posibles para provocar su retirada. Para ello decidieron aprovechar en Grozny las ventajas de su buen conocimiento de ese entorno urbano utilizándolo en su provecho. Tan solo ocuparon los pisos medios de los edificios y además situaron sus comandos muy cercanos a las posiciones rusas para anular la eficacia de los bombardeos aéreos y poder atacarles fácilmente desde posiciones protegidas. Dividieron a sus hombres en pequeños grupos, muy bien comunicados con equipos de radio ligeros; contaban con la ventaja adicional que si bien todos los chechenos entendían el ruso, muy pocos rusos conocían la lengua chechena. Cada comando de ocho luchadores contaba con un francotirador –muy eficaz en entornos urbanos- y con un RPG –arma antitanque que se revelaría decisiva contra las columnas de blindados rusos. El resto lo harían la determinación y la ferocidad en el combate que aterrorizó a los soldados rusos. En definitiva decidieron concentrarse en golpear los puntos débiles del enemigo aprovechando al máximo sus propios recursos, haciendo de la necesidad virtud.

Los rusos en cambio, tal y como esperaban los chechenos, seguían apegados a su manual de guerra tradicional desde la toma de Berlín en 1.945: desplegaron 45.000 hombres, la mayoría soldados de reemplazo, mal equipados, con poca preparación y espíritu de lucha. Confiados en la superioridad de su ejército contra grupos de guerrilleros, entrarían en Grozny en largas columnas de blindados, desde tres direcciones a la vez, esperando machacar a la resistencia chechena por el camino, para converger rápidamente en un mismo punto del centro de la capital. Los chechenos les dejaron penetrar y una vez dentro, bloquearon sus columnas mecanizadas, tendiéndoles emboscadas, atacándoles con armas antitanque. Lo que se esperaba que fuera un rápido desfile, se convirtió en una carnicería. Costaría dos largos y sangrientos meses a los rusos, el poder tomar la capital. Y nunca la tendrían totalmente controlada. Pese a contar con fuerzas superiores en soldados, armamentos y apoyo aéreo, el ejército ruso tampoco fue capaz de establecer un control efectivo del área montañosa de Chechenia. Las enormes bajas y la desmoralización de su ejército llevarían al presidente Boris Yeltsin a declarar un alto el fuego unilateral en 1.995 y enviar a su más prestigioso militar, el general Lebed a negociar un acuerdo de paz. Sin embargo aún habría una segunda guerra chechena.
La poca duración que tendría la paz se explicaría por el interés personal, que tanto algunos rusos como chechenos, tenían en la guerra: la guerra es muy beneficiosa para todo tipo de organizaciones mafiosas y además el conflicto checheno se inserta en el choque cada vez más abierto entre las superpotencias mundiales por el control de las materias primas del planeta.


Para saber más (y mejor):
*Arthur L. Speyer. CHECHNYA: Urban warfare lessons learned. 
*La primera guerra de Chechenia:  
*Chechenia: un baño de sangre ancestral:  
http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=633581 
*Robert K. Ackerman for SIGNAL Magazine 2000:  

Música relacionada, para escuchar después:
*"Os senhores da guerra" de Madredeus
http://www.youtube.com/watch?v=bwEWOvDf4GQ

3 comentarios:

Bovolo dijo...

Muy interesante el post.

Felicidades!

un ruso dijo...

No creo, que sea lógico decir, que "los rusos seguían apegados a su manual de guerra tradicional desde la toma de Berlín en 1.945". Al reves, los altos mandos del ejercito ruso como si no hubieran conocido la experiencia de la Gran Guerra Patria, mientras los chechenos lo sabían muy bien, por que usaron justo las tacticas soviéticas de la época de la Segunda Guerra Mundial.

Sin hablar de que hasta se asociaron con los heroes soviéticos de aquella guerra, mientras a los rusos los consideraron como si fueran los ocupantes nazis. Los libros soviéticos de guerra los rusos encontraban con frecuencia en los escondites de los bandidos.

Aicxy dijo...

Muy chevere!! enluce las partes interesantes en el combate. Es mejor la tactica a la fuerza ^^