Los Arma, la desconocida Historia de los españoles negros.

Cuando
en 1880 el español Cristóbal Benítez llegó a Tombuctú, una
ciudad mítica, perdida en la curva del río Níger y que poblaba el
imaginario geográfico europeo desde la Edad Media, escuchó con
asombro, y no sin cierto desdén, como algunos de sus habitantes,
gente de color, afirmaban ser descendientes de musulmanes desterrados
de España.
Benítez
formaba parte del ramillete de primeros exploradores europeos, que a
modo de avanzadilla, pondrían el desconocido interior del Continente
Africano definitivamente en los mapas…de los voraces imperios
coloniales de las muy agresivas naciones de la Europa
industrializada de aquel entonces.
A
su regreso puso negro sobre blanco en un libro las maravillas de su
viaje y como no, la anécdota de haber encontrado a unos remotos
paisanos, para que nosotros, en general, siguiéramos desconociendo un
hecho histórico tan relevante.
Los
que tal cosa afirmaban eran LOS ARMA.
Y
el nombre de esta etnia, una de los principales grupos que se
amalgaman aún hoy en día en la ciudad, ya sería en cierto modo, un
indicio. Nunca olvidaron que llegaron como conquistadores en 1591,
formando parte de un ejército lanzado como una maldición sobre un
debilitado Imperio Songhay por el sultán marroquí Al-Mansur.
La
expedición que acabaría con este Imperio estaba formada por
lanceros marroquíes, mercenarios moriscos y cristianos renegados de
orígenes variopintos. Estos últimos, los andalusíes y los
renegados (capturados como esclavos principalmente en las costas
españolas, o prisioneros de batallas) formaban la columna vertebral
del ejército atacante ya que portaban por primera vez más allá del
Sahara, armas de fuego. Sus arcabuces y unos pocos cañones, serían
decisivos en los combates.
Los
comandaba, además, el también español Yuder Pachá (originariamente
Diego de Guevara), capturado de joven en Almería por la piratería
turca y que había hecho una brillante carrera militar en la corte
marroquí.
Él
y sus hombres avanzaron penosamente a través de dos mil kilómetros
de desierto para conquistar el inexpugnable país del oro de los
negros: el punto de partida de la ruta occidental del comercio
transahariano que inundaba de oro el Magreb y en su momento el propio
Al-Andalus, y por la que transitaban ingentes riquezas en forma de
sal, esclavos, especias y productos manufacturados.
Los
orígenes de esta ruta de comercio de larga distancia se remontan
mucho más allá del advenimiento del Islam. Ya era transitada en
tiempos de Roma, Cartago, y mucho antes, cobrando cada vez mayor
importancia estratégica conforme el Sahara se iba desecando hasta
convertirse en el inhóspito desierto que hoy conocemos.
El
desierto mantuvo Tombuctú y los otros emporios de la curva del Níger
a salvo de la codicia de los conquistadores hasta el siglo XVI, en
que las consecuencias del juego geoestratégico entre España,
Turquía, e Inglaterra pusieron en manos del sultán marroquí, los
hombres, la pólvora y las necesarias armas de fuego para vencer en
la atrevida expedición.
Es
significativo que las armas las proporcionara la reina Isabel I de
Inglaterra, acérrima enemiga de Felipe II con la intención de
llevar a cabo algún día un ataque conjunto anglo-marroquí contra
su rival español.
Así
pues, gracias a las armas de la reina llegaron los Arma a
Tombuctú, la cuál hicieron su capital como conquistadores del mayor
Imperio africano de su época.
Se
dice que su nombre proviene de los gritos de los españoles cuando se
aprestaban a empuñar sus armas para combatir: “al arma” y
que de ahí debe venir, quizás, la propia palabra ALARMA.
Victoriosos,
se establecieron allí, se casaron y acabaron tan negros como buena
fue siempre su memoria. Nunca olvidaron su origen. Sin embargo
nosotros sí que nos olvidamos de ellos. Un olvido aún mayor si
consideramos que ese mismo siglo al otro lado de la Mar Océana, en
1521 Cortés conquistó Méjico y en 1533 Pizarro el Imperio de los
Incas…y eso todo el mundo lo sabe, en cambio, yo conocí la
Historia de su epopeya, un buen día, viendo un documental en la
televisión. No tenía la menor idea.
Pero
no acaba aquí el tema. Ahora, buscando información para poder
escribir este post, he podido aprender que fueron en busca de oro,
pero lo que realmente encontraron, fue un tesoro todavía mayor:
libros y una historia común apasionante.
A
ver si consigo contárosla como se merece, próximamente.
Para saber más (y mejor):
*Cristóbal Benitez, Viaje por Marruecos, el desierto de Sahara y Sudán
*José Antonio Doll Pérez, Mali: Timbuktú, la Atenas del desierto http://www.rebelion.org/noticia.php?id=19257
*José Corral, Ciudades de las caravanas
*Pep Subirós, Tombuctú, el puerto del desierto, http://www.elpais.com/articulo/portada/Tombuctu/puerto/desierto/elpeputec/20060806elpepspor_7/Tes
*Antonio Llaguno Rojas, Andaluces en la curva del Níger, http://www.fundacionmahmudkati.org/archivosadjuntos/ANDALUCES%20EN%20LA%20CURVA%20DEL%20N_GER%20resumen.pdf
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